Formación Permanente

El proceso de conversión continua que debemos vivir por nuestra consagración religiosa, debe concretizarse en una vivencia espiritual y en una adecuada preparación doctrinal, pastoral y profesional, que nos disponga a dar una respuesta siempre mejor a las exigencias de nuestros ministerios en fidelidad al carisma Congregacional.

“La adecuada renovación de los Institutos depende de la formación de sus miembros”. “La formación permanente, tanto para los Institutos de vida apostólica como para los de vida contemplativa, es una exigencia intrínseca de la consagración religiosa” Esta debe entrar profundamente en la persona, tratando de unificar la en un itinerario progresivo, de conformación a Jesucristo y a su ofrenda al Padre.

En que consiste la formación permanente

Cada hermana debe ser responsable de su formación personal y constituirse en agente de crecimiento y renovación de su comunidad; y la comunidad a su vez, deberá ser el sostén de la hermana para que logre su madurez humana y espiritual.

 

Importante

Esta formación abarcará todas las etapas de la vida; en la juventud, para ayudar a las hermanas a su plena inserción en la comunidad; en la edad madura para consolidar y profundizar la vida religiosa y superar la crisis de vocación; y cuando las hermanas deban renunciar a sus actividades encauzarlas a una vida más dedicada a la contemplación.

Las superioras locales y las respectivas Superioras Mayores, proporcionarán su servicio de animación, reflexión, programación y evaluación de la formación permanente de las hermanas, y según sea posible deben procurarles oportunidades, ayuda y tiempo para ello.